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Cómo reducir caídas en altura un 80% en tu empresa

En Escaleras Arizona sabemos, después de más de cincuenta años fabricando escaleras de aluminio, madera y fibra de vidrio y equipos de acceso profesional, que la mayoría de estos accidentes tienen al menos un pequeño componente que puede ser evitable. Son, casi siempre, el resultado de una combinación de factores que se pueden detectar, medir y corregir. 

Partimos de un dato que, cuando se conoce, resulta difícil de ignorar: las caídas en altura son la primera causa de muerte por accidente laboral en España, y una parte significativa de ellas ocurre en trabajos que, sobre el papel, se consideran rutinarios. No grandes construcciones ni maniobras industriales de película. Tareas del día a día. Un electricista cambiando una luminaria. Un instalador de telefonía subido a una escalera en un almacén. Un operario de mantenimiento accediendo a una zona elevada que ha accedido cien veces antes. 

El 80% de los accidentes en altura tiene la misma raíz: no es mala suerte, es proceso

La cifra no es un recurso publicitario. Está respaldada por años de análisis de siniestralidad laboral. En prácticamente todos los casos estudiados, los accidentes por caída en altura comparten tres denominadores comunes: equipo inadecuado o en mal estado, uso incorrecto del equipo disponible y ausencia de un protocolo de revisión mínimamente sistemático.

El Real Decreto 2177/2004, que regula las disposiciones mínimas de seguridad y salud para los trabajos en altura, no deja mucho margen a la interpretación. Establece de forma clara que el empresario debe evaluar los riesgos asociados a cualquier trabajo en elevación, seleccionar el equipo adecuado para cada tarea y garantizar que ese equipo se encuentra en condiciones óptimas de uso. Lo que la norma no puede hacer es obligar a nadie a aplicarla con criterio. 

En empresas con flotas grandes de escaleras portátiles, el problema suele ser de gestión, no de desconocimiento. Nadie ignora que hay que mantener las escaleras. Lo que falla es el sistema que convierte esa intención en acción repetible.

El primer paso, entonces, es el inventario real. No la lista de lo que se compró, sino el estado actual de cada equipo. Cuántos años tiene. Qué tipo de uso ha recibido. Si alguna vez ha sufrido un impacto que no quedó registrado en ningún sitio. Este ejercicio, que parece elemental, es el que más empresas omiten. Y es el que más información aporta.

El segundo paso es la formación, pero no la formación de catálogo. Lo que cambia comportamientos es mostrar, en el entorno real de trabajo, qué aspecto tiene una escalera que no debe usarse, cómo se posiciona correctamente una extensible en función del ángulo de apoyo, o por qué subir los últimos peldaños de una escalera de tijera en posición de «A» cerrada es exactamente el tipo de decisión que precede a un accidente. Concreto, específico, sin rodeos.

Cómo reducir caídas en altura un 80% en tu empresa

El plan de acción que funciona: seis palancas que ninguna empresa debería ignorar

Una vez identificado el punto de partida, la reducción de accidentes en altura no requiere grandes inversiones. Requiere consistencia en seis frentes que, aplicados de forma sostenida, producen resultados que se miden en los índices de siniestralidad.

Primero: clasificación del equipo por tipo de uso. No todas las escaleras son válidas para todos los trabajos. Mezclar equipos sin criterio multiplica el riesgo.

Segundo: revisión periódica con registro documental. No hace falta un sistema complejo. Un registro sencillo, equipo por equipo, con fecha de última revisión, incidencias detectadas y acción tomada, es suficiente para convertir el mantenimiento en un proceso auditable. 

Tercero: protocolo de retirada inmediata. Toda organización necesita una respuesta clara a la pregunta: ¿qué hacemos cuando detectamos una escalera en mal estado durante la jornada? Si la respuesta no está definida de antemano, la respuesta habitual es «la sigo usando porque no tengo otra». Eso es exactamente lo que hay que evitar.

Cuarto: revisión del entorno, no solo del equipo. Una escalera en perfecto estado puede ser un riesgo si el suelo donde se apoya es inestable, si la superficie de trabajo tiene grasa o humedad, o si el espacio no permite un ángulo de inclinación correcto. 

Quinto: criterio de selección en la compra. El precio de adquisición es solo una parte del coste real de una escalera profesional. Una escalera homologada, fabricada según los estándares de la UNE-EN 131, con repuestos originales disponibles y respaldo técnico del fabricante, tiene un coste total de propiedad significativamente inferior al de una alternativa más barata que exige sustitución antes de tiempo o que no puede repararse con garantías. 

Sexto: cultura, no solo norma. Esta es la más difícil de construir y la más duradera cuando se asienta. Un equipo que entiende por qué se hacen las revisiones, no solo que hay que hacerlas, es un equipo que detecta problemas antes de que los detecte ningún protocolo.

Reducir las caídas en altura en un ochenta por ciento no es una promesa imposible: es el resultado documentado de aplicar con rigor y continuidad los principios que acabamos de describir. En Escaleras Arizona contribuimos a que profesionales de todos los sectores trabajen en altura con las escaleras de aluminio y los equipos de acceso que cada tarea requiere.

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