En Escaleras Arizona llevamos más de cinco décadas fabricando y perfeccionando escaleras de aluminio, madera y fibra de vidrio, ajustándonos siempre a la normativa EN 131. Consideramos que es importante que entiendas qué exige esta norma y qué deberías mirar sí o sí antes de subir un solo peldaño de tu escalera, tanto si trabajas por tu cuenta como si formas parte de una gran empresa.
La normativa EN 131 es el marco europeo que regula el diseño, los materiales, las dimensiones, la resistencia y la seguridad de las escaleras portátiles de uso profesional. Abarca desde las escaleras simples hasta las extensibles, articuladas y de tijera. Es, en pocas palabras, el estándar que define qué es una escalera segura y qué es una que puede darte un susto. Y, aunque suene exagerado, la diferencia no siempre se ve a simple vista.
Un detalle clave, y que suele pasar “de puntillas”, es que la EN 131 distingue entre escaleras de uso doméstico y escaleras de uso profesional. Esto quiere decir que una escalera comprada en un bazar, en un hipermercado o en una promoción barata, por lo general, no está pensada para soportar las condiciones reales de un albañil, un instalador de telecomunicaciones, un carpintero o un técnico de mantenimiento. Ni en resistencia, ni en estabilidad, ni en durabilidad. Y cuando hablamos de trabajos en altura, ya sabes, es mejor no improvisar.
La norma exige, entre otros puntos:
En materiales como las escaleras de aluminio, se controla además la aleación, los espesores y los procesos de unión. En madera se exige estabilidad estructural y tratamiento adecuado; en fibra de vidrio se evalúa la resistencia dieléctrica, indispensable para electricistas, montadores de cuadros o técnicos que trabajan en entornos con riesgo eléctrico.
Cuando tu escalera cumple esta normativa, reduces de golpe varios riesgos: accidentes por fallo estructural, denuncias de inspección, inmovilización de equipos y, por supuesto, responsabilidades que ningún autónomo ni ninguna empresa quiere asumir.
La EN 131 pretende ayudarte en tu trabajo. Aquí van los puntos que conviene revisar con calma:
Nada de materiales inseguros, mezclas raras o uniones improvisadas. Si una bisagra o un remache no ofrece confianza visual, mejor apartarla.
Para grandes empresas estos requisitos se multiplican. Aquí entran en juego inspecciones internas, auditorías y procedimientos de seguridad. Una escalera no homologada puede paralizar un trabajo entero o dejar fuera de servicio a un equipo completo. Y sí, pasa más a menudo de lo que se reconoce públicamente.
Tanto si trabajas solo como si diriges una flota de técnicos, elegir bien tu escalera es una decisión estratégica. En Escaleras Arizona fabricamos escaleras de aluminio, madera y fibra de vidrio homologadas bajo la EN 131 desde hace décadas, y conocemos cada punto de la norma porque lo aplicamos en cada modelo.
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